La hernia inguinal es una de las enfermedades quirúrgicas más frecuentes.
Se manifiesta como un abultamiento en la ingle, que puede acompañarse de dolor o molestia, sobre todo al realizar esfuerzo.
Aunque en algunos casos los síntomas son leves o intermitentes, la hernia no desaparece por sí sola y tiende a progresar con el tiempo.
La plastia inguinal es el tratamiento definitivo que corrige el problema de forma segura y duradera.
¿Qué es una plastia inguinal?
La plastia inguinal es un procedimiento quirúrgico que consiste en:
- Reintegrar el contenido de la hernia al abdomen
- Reparar el defecto de la pared abdominal
- Reforzar la zona con una malla quirúrgica
Este refuerzo reduce significativamente el riesgo de que la hernia vuelva a aparecer.
¿Cuándo necesitas cirugía?
Se recomienda realizar una plastia inguinal cuando existe:
- Aumento progresivo del tamaño de la hernia
- Dolor o molestia en la región inguinal
- Limitación para realizar actividades físicas
- Episodios de inflamación o endurecimiento
- Diagnóstico confirmado de hernia inguinal, incluso sin síntomas importantes
Es importante considerar que una hernia puede complicarse de forma súbita (encarcelamiento o estrangulación), lo cual representa una urgencia quirúrgica.
Tipos de cirugía
Cirugía abierta (técnica de Lichtenstein)
- Incisión en la región inguinal
- Colocación de malla
- Técnica segura con excelentes resultados
Cirugía laparoscópica
- Mínimas incisiones
- Recuperación más rápida
- Menor dolor postoperatorio
La elección depende de las características del paciente y debe ser valorada por un cirujano.
Beneficios de la plastia inguinal
- Tratamiento definitivo
- Disminución del dolor y molestias
- Prevención de complicaciones
- Retorno a actividades cotidianas
- Alta tasa de éxito
Recuperación
- Procedimiento ambulatorio en la mayoría de los casos
- Deambulación desde el mismo día
- Reincorporación progresiva a actividades
- Evitar esfuerzos intensos durante algunas semanas
Riesgos y posibles complicaciones
Como cualquier procedimiento quirúrgico, puede presentar:
- Infección
- Sangrado
- Dolor postoperatorio
- Recurrencia (poco frecuente con técnica adecuada)
Una valoración adecuada y una técnica quirúrgica correcta disminuyen estos riesgos.
Consideraciones importantes
Es común que algunos pacientes retrasen la cirugía porque el dolor es tolerable o desaparece temporalmente con medicamentos.
Sin embargo, los fármacos no corrigen la hernia, solo pueden disminuir los síntomas y retrasar el tratamiento definitivo.
Tratar la causa a tiempo permite una recuperación más sencilla y reduce el riesgo de complicaciones.